¿Qué es EGEO?

Un lugar y un no lugar.

Comenzó siendo un juego de palabras: Estrategias para la Gestión Educativa y Organizacional.

Ahora es un mar intensamente azul donde las ideas se deslizan, suaves.

domingo, 6 de julio de 2008

Transformaciones y Desafíos de la Educación

La magia y la tecnología

Las Nuevas Tecnologías de la Información y la Comunicación transforman nuestra forma de vivir y comunicarnos y, por supuesto, los escenarios de enseñanza y de aprendizaje. Este fenómeno nos invita a revisar la relación existente entre la tecnología y su aplicación en nuevos entornos educativos y en nuestra vida cotidiana.
Ante la pregunta acerca de qué son las tecnologías aparecen frente a nosotros múltiples voces. Castells dice que por tecnología entiende “exactamente lo que Harvey Brooks y Daniel Bell, ´el uso de un conocimiento científico para especificar modos de hacer cosas de un modo reproducible´” Sin embargo la respuesta no es unívoca. A modo de oleadas, se cruzan las aspiraciones con los usos, las estrategias con los deseos. En ese espacio aparece la Tecnología como una instancia casi mágica, un Merlín, que no sólo explicaba al pequeño Arturo todas las ciencias conocidas, incluso le enseñaba algunas cosas de las ciencias del futuro y fórmulas asombrosas para resolver todos los problemas.




Una mirada hacia adelante

Es casi una ironía, pero reflexionar sobre el pasado me permite pensar hacia adelante. Un flashback. Algo imposible -¿impensado?- está ocurriendo y la única manera de resolverlo, revisarlo, comprenderlo y luego, hacer algo con eso es ir hacia atrás. Atrás y adelante. Dos tiempos, uno.


El primer viaje me lleva hasta el año 1990. Estoy a punto de recibirme y una de las últimas materias era informática. Recuerdo vagamente un gabinete de computación de la Facultad de Filosofía y Letras de la UBA, con cuatro computadoras. Una profesora que con gran esmero nos intentaba explicar el lenguaje de programación LOGO. Ninguno de los presentes tenía una PC en la casa. Imaginábamos, eso sí, cómo la tortuguita iba hacia la derecha o la izquierda formando ridículas flores en una pantalla, también imaginaria. Los trabajos y monografías eran plasmados en vistosas hojas escritas a máquina donde cada error de tipeo, si tenías suerte, podías corregirlo con un papelito blanco que borraba las letras erróneas. Un simpático procedimiento que lo único que mostraba era la dificultad para escribir a máquina. El dedo meñique siempre sufriendo.


En esa época era muy fácil desencontrarse en cualquier esquina. Los teléfonos públicos no funcionaban o lo hacía con “cospel”, y andá a conseguir uno a las once de la noche en Mataderos. En casa, no había contestador, ni identificador de llamadas, ni llamada en espera. El teléfono daba ocupado y “discar” era algo que, en verdad, sucedía. Tomaba el colectivo y era el propio conductor quien recibía el dinero, te procuraba el vuelto y el boleto y también sugería que le dieran el asiento a alguna señora embarazada.


Demasiado pronto se hizo 1992. En casa ya hay una computadora, un clon, con sistema operativo DOS y sin mouse. Una extraordinaria impresora de puntos que despertaba a los vecinos con su traca-traca-traca a las inesperadas horas de la escritura. Y un nuevo lenguaje, y la posibilidad de que la huella del pensamiento no sólo quede plasmada sino que pueda guardarse en un diskette 5 ¼ y recuperar la información e imprimir mil veces la última monografía en papel continuo. Pasaba muchas horas frente a la pantalla verde tratando de descubrir los secretos del indescifrable y poco amigable del sistema operativo pero, una vez que -como un oráculo- la respuesta aparecía, todo era más sencillo. Sin embargo, a pesar de todos los avances, “cortar” y “pegar” todavía no eran funciones sino actos con papel, tijera y plasticola, y con esos insumos armaba los materiales de mi trabajo. Seguía, por esas épocas, siendo muy simple desencontrarse. Ahora el contestador lo facilitaba. Un filtro. Y, casi me olvidaba, el primer correo electrónico, ya ni me acuerdo cómo hacia para enviar mensajes.


Después todo fue tomando velocidad: 93, 94, 95…. La molestia del meñique fue dando lugar al “síndrome del túnel carpiano”. El encanto de los e-mails y el novedoso chat, la web cam y las listas de discusión moderadas o desenfrenadas. El diskette de 3 ½ , el fax en casa y en la compu. Dejar grabando las clases de francés en la VHS mientras trabajaba.


96, 97, 98, 99… “en casa me da ocupado ¿estás conectada”. Todavía el sueño de la banda ancha o el cable modem tardaría en llegar. La impresora a chorro de tinta ya no hacía tanto ruido, los formularios continuos fueron quedando para que los chicos dibujaran o se entretuvieran sacando el troquelado. El teléfono ya tenía caller ID. Incorporábamos palabras en inglés en nuestro lenguaje cotidiano. Ya no teníamos direcciones o agendas sino address book con personas a quien ni conocíamos.


Todo cambiaba en forma asombrosa. Incluso el temido año 2000 con su Y2K pasó casi inadvertido. El celular nos independizó de los teléfonos públicos pero nos esclavizó a nuestro jefe y pasó de ser un mero instrumento para hacer llamadas, a ser un centro multimedial que saca fotos, graba videos, manda mensajes de texto cortos y correos electrónicos; ¿hablar por teléfono? ah! sí, también para eso servía.


El walkman, el diskman, el mp3, el i pod. El video, el dvd y la notebook. Todo se achica en tamaño y se agranda en capacidad. Los programas de las computadoras son cada vez más amigables, tenemos escaners, cámaras digitales, retocadores de fotos para embellecernos, programas didácticos con formato tecnológico que nos enseñan a usar toda la tecnología.
Acá me detengo.


El viaje me lleva ahora al año 2008, un posgrado a distancia que me da la posibilidad de usar la tecnología y, a la vez, cuestionar su uso. Un posgrado admite no perder de vista que esta misma tecnología tanto incluye como excluye a amplios sectores de la población. Un espacio que permite detener -por un instante- el tiempo, recuperarlo, hacer presente la historia y pensar cómo influyeron en mi vida, en mis prácticas, en mis comprensiones y en el recorte narrativo que hago de mis experiencias.


Cavileos Provisorios


Uno de los desafíos más difíciles de este milenio, señala Morin, será el de modificar nuestro pensamiento de manera que haga frente a la creciente complejidad, la rapidez de los cambios y la imprevisibilidad que caracterizan nuestro mundo . El valor del conocimiento, se reconstruye en el marco de las nuevas sociedades y los modos en que éste es producido se reconfigura por el impacto de las nuevas tecnologías de la comunicación y la información. Es necesario, pues, realizar un ejercicio reflexivo donde podamos distinguir el verdadero sentido del uso de las tecnologías, donde podamos, a la vez, reconocer y revisar el valor de su uso y analizar qué formas están adoptando las NTIC en su relación con la construcción de conocimiento. Desde la escuela hasta la universidad, las tecnologías se utilizan como herramientas para mostrar, ilustrar y favorecer las comprensiones. En las prácticas escolares, los medios y materiales tecnológicos siempre fueron un soporte de ayuda al docente que fueron variando y sucediéndose en el tiempo de acuerdo a los cambios en el desarrollo tecnológico: tiza y pizarrón, láminas, videos, e mails, páginas web. Con cada nueva tecnología, renacen las esperanzas: facilitar la tarea, asegurar la comprensión y, junto a los grandes deseos, los debates referidos a la influencia de su empleo.


Las tecnologías poseen un doble carácter, son –a la vez- herramienta y entorno, algunos autores, advirtieron que “la influencia de las TIC sobre las condiciones y la organización de la vida cotidiana depende, entre otras cosas, de los usos sociales, y no sólo de las innovaciones técnicas” . Por esta razón, es fundamental reconocer que no son neutras, nos marcan límites concretos y no se las pueden separar de los fines con los que se las utiliza.
La formación de las nuevas generaciones no puede quedar al margen de la sociedad digital y, no se trata sólo de proporcionar acceso a las Nuevas Tecnologías de la Información y la Comunicación (NTIC) sino de formar y brindar las herramientas conceptuales para una utilización adecuada. La presencia de las Nuevas Tecnologías renueva la estructura profunda, así como los supuestos culturales de la escuela mediante procesos muy sutiles. Es, por tanto, fundamental desentrañar los discursos y las prácticas que rodean a la relación de las tecnologías con las organizaciones. Como bien afirma Serna “los maestros adquirimos una nueva responsabilidad con nuestros alumnos quienes requieren de un cuidadoso, claro y preciso acompañamiento en el descubrimiento de la riqueza e implicaciones que las NT ofrecen” . Sin lugar a duda debemos profundizar en la reflexión y el análisis de la integración de las nuevas tecnologías en el proceso de enseñanza. Para qué, cómo y dónde son preguntas claves. La importancia de las tecnologías no se encuentra en ellas mismas, sino en lo que somos capaces de realizar con ellas. Para que las TIC se conviertan en verdaderos elementos y recursos para el aprendizaje deben darse transformaciones en el acto educativo, ya que seguir haciendo las mismas cosas, con las mismas referencias y sólo con la diferencia de encontrarnos con tecnologías más potentes, solamente nos puede llevar amplificar nuestros errores. Las redes tecnológicas, señala Gros, sólo tienen sentido dentro de las redes sociales, si la escuela sigue siendo un elemento aislado nunca podrá incorporar tecnología . La inclusión de las Nuevas Tecnologías nos brinda la oportunidad y el desafío para pensar y desarrollar nuevos entornos de aprendizaje, preparar a los alumnos para una sociedad cambiante y brindarles las competencias tecnológicas para acortar la brecha digital de tipo social, cultural, generacional.



Birgin A. (2000) "La docencia como trabajo: la construcción de nuevas pautas de inclusión y exclusión" en: Gentili, P. y Gaudencio, F. (comp) "La ciudadanía negada. Políticas de exclusión en la educación y el trabajo", Ed. CLACSO, Buenos Aires
Castells, M. (1997). La revolución de la tecnología de la información. En M. Castells, La era de la Información: economía, sociedad y cultura. Vol 1 (pág. 590). Madrid: Alianza.
Castells, M. (1997). Prólogo: “La Red y Yo”. En M. Castells, La era de la Información: economía, sociedad y cultura. Vol 1 (pág. 590). Madrid: Alianza.
Castells, M. “La dimensión cultural de Internet”, http://www.uoc.edu/culturaxxi/esp/a rticles/castells0502/castells0502.html, 2002
FLACSO- Diploma Superior en Educación y Nuevas Tecnologías. (2008). Transformaciones y desafíos de la Educación. Sociedad de la Información - 01 .
FLACSO- Diploma Superior en Educación y Nuevas Tecnologías. (2008). Transformaciones y desafíos de la Educación. La escuela y los docentes en un mundo de cambios - 02.
Gros, B. (2004). De cómo la tecnología no logra integrarse en la escuela a menos que....cambie la escuela. Jornada Espiral, (pág. 9).
Levis, D. (2004): Cumbre Mundial de la Sociedad de la Información "Modelo para armar” en Signo y Pensamiento nº 44, Bogotá
Morin, E. (2001). Los siete saberes necesarios para la educación del futuro. Buenos Aires: Nueva Visión.
de Pablo Pons, J. (2008) Algunas reflexiones sobre las tecnologías digitales y su impacto social y educativo [01-03-2008] en Quaderns Digitals
Serna Alcántara, G “El Profesor como Formador de Usuarios”, http://contexto-educativo.com.ar/2003/2/nota-
05.htm
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