¿Qué es EGEO?

Un lugar y un no lugar.

Comenzó siendo un juego de palabras: Estrategias para la Gestión Educativa y Organizacional.

Ahora es un mar intensamente azul donde las ideas se deslizan, suaves.

miércoles, 17 de septiembre de 2008

¿Por qué no aparece el Post?

Como por arte de magia, de nuevo la magia...

Me pregunto por qué esta noche, en la que intento publicar mi post obligatorio insiste en desaparecer.

Está, como lo reprimido en el inconciente, pero por más que intente que se muestre "espontáneamente" se resiste...

Un analista para mi post, por favor!!!

La difícil tarea de ampliar nuestra inteligencia

Post 2- Módulo EATIC

Trabajo realizado sobre la lectura del texto: “Coparticipando en el conocimiento: la ampliación de la inteligencia humana con las tecnologías inteligentes” de Salomon, Perkins y Globerson

Breve
En este texto los autores distinguen entre efectos con la tecnología y efectos de la tecnología y se preguntan acerca de la posibilidad de las máquinas de hacer más inteligentes a las personas, incluyendo conceptos tan interesantes como residuo cognitivo, tecnología inteligente y cognición distribuida.

El debate necesario
La mente cuenta con múltiples medios y herramientas para adquirir nuevos conocimientos, ponerlos en práctica y llevar a cabo acciones innovadoras. Sin embargo ya no caben dudas de la implicancia intelectual y social que tiene, en el siglo XXI, el uso sistemático de las computadoras o diversos instrumentos tecnológicos. La tecnología en sí, deviene en el centro de nuestros intereses, atención y curiosidad. El problema radica, tal vez, en la relativamente escasa importancia que se le da como motor de cambios en nuestra forma de pensar, sentir o vincularnos de modo inteligente con nuestro entorno.
Tal como señalan Salomon, Perkins y Globerson [1] utilizar una computadora o un instrumento tecnológico supone mucho más que una asociación entre nuestra inteligencia y la herramienta externa. En este sentido voy a retomar, de modo intencional, una serie de preguntas que se hacen los autores mencionados.
¿Es posible que en virtud de su uso cada vez más extendido en educación y en la vida cotidiana, las computadoras y las tecnologías puedan hacer más inteligentes a las personas? ¿Influyen en el rendimiento intelectual y en la capacidad de los estudiantes?
La cuestión del impacto de las tecnologías inteligentes en el razonamiento y en el aprendizaje humano adquiere cada vez mayor interés. La escuela está inmersa en un nuevo contexto y es urgente y necesario abrir un debate sobre las nuevas tecnologías, preguntarse acerca de la manera de conseguir que la asociación estudiante-computadora pueda dar lugar a residuos cognitivos[2] transferibles.
Sin embargo es fundamental subrayar que no hay tecnología alguna de computadora que por sí misma afecte la manera de pensar. Debemos tomar en cuenta, teórica y prácticamente, la totalidad del entorno social y cultural de la enseñanza.

Algunas apostillas
Es necesario, en primer lugar, tomar nota que al referirse a nuevas tecnologías o tecnologías inteligentes los autores aluden a aquellos artefactos o instrumentos que realizan operaciones cognitivas por cuenta del usuario, como por ejemplo una calculadora manual corriente. Como es evidente una calculadora no tiene nada de inteligencia artificial, sin embargo facilita la producción de nuevas cuestiones problemáticas al resolver aspectos operacionales y es una manera de “distribuir inteligencia”
En segundo lugar, se percatan que esta tecnología ‘en sí’ carece de interés. Lo que sí puede afectar el intelecto de los estudiantes, es el tipo de programa que puede emplearse con esta tecnología, así como el tipo de actividad que puede ofrecer.

Los efectos de la Tecnología
Dos perspectivas pueden ser analizadas al momento de evaluar cómo la tecnología modifica y transforma las capacidades humanas: Los efectos obtenidos con la tecnología y de la tecnología.
Los efectos obtenidos con la tecnología, se refieren a los resultados que pueden alcanzarse a partir del trabajo cooperativo entre la persona y la máquina, como por ejemplo, al operar una planilla de cálculos, un ábaco o un procesador de textos; que influye en lo que hacen los estudiantes, en la calidad de lo que hacen, y en cuando lo hacen. La tecnología y el ser humano pueden conformar una pareja que se inscribe en la concepción de la cognición distribuida más allá del propio organismo físico, prolongándose en otras personas, en medios simbólicos y en los artefactos.
Los efectos de la tecnología, suponen un residuo cognitivo transferible a otros contextos en los que la tecnología en cuestión ya no estuviera presente.
Los autores nos proponen un interesante ejemplo: “La diferencia entre los dos tipos de efectos se ve reflejado en el caso de un experto operador de un ábaco. Por un lado, la persona demuestra una mayor habilidad aritmética mientras trabaja con el ábaco –(el efecto CON el ábaco)–. Luego es posible que demuestre una mayor capacidad matemática cuando hace sus cálculos sin el ábaco, una consecuencia de la interiorización de los procedimientos facilitados inicialmente por el ábaco –(el efecto DE la herramienta)”
En otra línea de análisis las tecnologías pueden dividirse en dos grupos, según el uso que se hace de ellas: hay máquinas que trabajas para nosotros, como un reloj, o el motor de un auto y hay herramientas con las que nosotros trabajamos como el lápiz, el procesador de textos. Este último tipo de tecnología nos facilita un tipo de asociación intelectual en la que los resultados dependen mucho del esfuerzo conjunto, la herramienta asume, en este caso, una parte de la carga intelectual del tratamiento de la información.
Instrumentos cognitivos o Tecnologías de la mente, las computadoras y otras herramientas tecnológicas nos brindan una colaboración intelectual ya que potencialmente, permiten al estudiante funcionar a un nivel que trasciende las limitaciones de su sistema cognitivo.
Trabajar con la computadora adecuada sirve para mucho más que permitir al principiante o al experto hacer la misma cosa pero con más rapidez y menos esfuerzo. La existencia de tales sistemas podría significar una nueva definición y una nueva estructuración de la tarea de aprender o de operar, de la misma manera que el lápiz ha significado una restructuración cualitativa del acto de memorizar.
La obra de una persona en colaboración con la tecnología podría ser mucho más “inteligente” que la obra de la persona a solas.

Las cuestiones pendientes
Aparecen, entonces, nuevas pregunta: ¿necesariamente estos artefactos dejan un residuo cognitivo en forma de una mayor capacidad de recordar información, calcular o escribir en su ausencia? ¿Esta asociación significa que los estudiantes sean más inteligentes, mejores comunicadores, y con mejor disposición para aprender? ¿qué significará, en esta nueva dimensión del conocimiento “aprender”?
Creemos que, efectivamente las computadoras y las nuevas tecnologías pueden hacer más inteligentes a las personas. Sin embargo, no es probable que se obtengan grandes ni pequeños beneficios de forma automática con el mero avance de las tecnologías. Será necesario realizar diseños didácticos apropiados tanto de las tecnologías como de las intenciones pedagógicas, teniendo en cuenta los entornos culturales donde se desarrollarán.
Es inocente hablar de los fenómenos de la tecnología como algo natural e inevitable, el desafío es poder construir tecnologías que fomentan la atención consciente y respeten los entornos culturales diversos, ya que sólo en esas circunstancias se fomenta la posibilidad de producir un residuo cognitivo.
Es necesario, en el marco de todas estas transformaciones, reconstruir y repensar el concepto de inteligencia. Sin embargo, para aprovechar al máximo esta oportunidad de reflexionar hace falta la colaboración no sólo entre personas y máquinas sino entre personas expertas en distintos campos, experiencias y modelos mentales… me pregunto si ésto no es, aún, más difícil. La pregunta queda abierta.



[1] Gavriel Salomon, David N. Perkins y Tamar Globerson. “Coparticipando en el conocimiento: la ampliación de la inteligencia humana con las tecnologías inteligentes”. Revista CL&E, 1992
[2] Se entiende por residuo cognitivo a los efectos cognitivos que deja la interacción intelectual con la tecnología. Se basa en el principio de transferencia, cuando puede aplicarse a múltiples situaciones y finalidades de la vida cotidiana, sobre todo cuando el individuo se encuentra solo, en ausencia de la tecnología. También asociados a las transformaciones relativamente duraderas que se observan en las capacidades cognitivas generales.
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